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Sala-museo
de objetos militares. Interior-día.
El
hombre :
-
¿ Eso no es una marcha militar ?
Ana
:
-
Hum, hum, es "Tipperary".
El
hombre :
-
Muy bonito. ¿ Le gustan las marchas militares ?
Ana
:
-
A mí sí. Mi padre fue militar. Deja el hombre el paquete que está
abriendo y va a
poner
un tocadiscos en marcha. Muy bonito.
El
hombre :
-
Ana me gustaría llegar a comprenderla.
Ana
:
-
¿ A mí ? Yo soy muy fácil de comprender, soy una persona muy normal.
El
hombre :
-
¿ Por qué obligó a mi hermano a leer la carta ?
Ana
:
-
¿ Qué ?
El
hombre :
-
Que por qué obligó a mi hermano a leer la carta.
Ana
:
-
¿ Y Ud cómo sabe eso ?
El
hombre :
-
Yo sé todo lo que pasa en esta casa. ¿ Qué pretendía ? ¿ quizá
exitarle ?
Ana
:
-
¿ Yo ? Por favor.
El
hombre :
- ¿ Entonces ?
Ana
:
-
No sé, quería... divertirme, verle a él perder un poco de seguridad. ¿
Está enfadado ?
El
hombre :
-
No. Confundido sí. No sé, ciertos aspectos de su personalidad no acabo
de
entenderlos...
Ana
:
-
¡ Oh ! ¡ Oh beautiful !
El
hombre :
-
¿ Cómo dice ?
Ana
:
-
¡ qué maravilla !
El
hombre :
-
Sí, es maravilloso, sí. Y auténtico, he tardado años en conseguirlo.
El maniquí,
¡
rápido ! ¡ A vestirlo ! Vamos...
Ana
:
-
Desde luego su colección se va mejorando cada vez...
El
hombre :
- Sí, sí, sí.
Ana
:
-
... más.
El
hombre :
-
Abróchele, abróchele el botón.
Ana
:
-
Desde luego los uniformes transforman a las personas...
El
hombre :
-
Sí, sí es verdad.
Ana
:
-
¿ Y por qué no se lo prueba Ud este uniforme ?
El
hombre :
-
¿ Yo ? Porque...
Ana
:
-
¿ Por qué no ?
El
hombre :
-
Porque no... mis medidas son distintas.
Ana
:
-
Sí, sí... no, no son distintas seguramente que son exactamente iguales,
hala
póngaselo,
¡ Póngaselo !
El
hombre :
-
Pero Ana...
Ana
:
-
¡ Póngaselo ! Insisto. Vamos a ver... además le va a sentar de
maravilla... a ver...
El
hombre :
-
Ana, el correaje.
Ana
:
-
Bueno, esto yo no sé cómo se pone.
El
hombre :
- Déjeme, déjeme.
Ana
:
- ¡ Qué hermoso debe ser llevar uniforme ..!
Mandar... dominar a los demás... a ver el
gorro.
Ha
llegado un pájaro mecánico y torpemente está dando aletazos contra la
ventana.
El
hombre :
- ¡ Entreténgalo, Ana ! ¡ Apártese, apártese !
Ana
:
-
¡ Nooo !
El
hombre :
(gritando)
-
¡ Apártese !
Después
de unos segundos y como saliendo de un ensueño:
- ¿ Se ha asustado ?
Ana
:
-
No. ¡ Bravo ! Me parece... que esto merece una condecoración.
El
hombre :
-
¿ Se está burlando de mí ?
Ana
:
-
Sí señor. Tchao. |